Un patrón que no nos deja avanzar

Abrir antes de cerrar

Cada vez que un proyecto entra en la parte aburrida, mi cabeza ya está en el siguiente.

Lo vengo viendo hace años. Arranco con un proyecto, llego al punto en el que hay que sentarse a iterar la oferta, hacer 50 creativos parecidos, perseguir un cliente que no responde, y de golpe aparece una idea nueva. Brillante, urgente, "esto sí es diferente". Y arranco esa también.

Lo curioso es que con los clientes no me pasa. Ejecuto, pruebo, repito, ajusto, vuelvo a probar. La parte aburrida la hago sin pensar. Pero cuando el proyecto es mío, la parte aburrida se vuelve insoportable y abrir algo nuevo se siente como progreso, cuando en realidad es la forma más sofisticada de no avanzar.

Ya identifiqué el patrón. Eso no lo cura, pero al menos lo nombra.

Lo que estoy probando últimamente: no empezar nada nuevo hasta que el actual tenga al menos una versión publicada y vendida. No "lista", no "perfecta". Publicada y con dinero adentro traccionando. Tener pocos frentes abiertos, aunque algunos tarden más. Tres bien hechos en un año vencen a diez mediocres en seis meses. Aceptar que la fase aburrida es donde se gana. Lo nuevo no tiene mérito. Lo nuevo es fácil. Lo difícil es repetir.

Todavía me cuesta. La semana pasada se me cruzó una idea nueva y pasé tres horas en Notion antes de darme cuenta de que ya tengo una nueva marca propia sin lanzar.

Sigo en eso.

Creado por Federico Gualtieri
©2026 Todos los derechos reservados